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Hola emprendedor/a. Seguramente habrás escuchado de la resiliencia emprendedora de la que hablan muchos. Se destaca como ese fuego sagrado que caracteriza a los emprendedores. Casi una condición fundamental para llevar adelante un negocio por tus propios medios, sin fracasar en el intento.

La resiliencia es un concepto que se puso en boca de todos durante los últimos años. Puede ser por el momento global que atravesamos, pero lo cierto es que cada vez más personas la utilizan para autodescribirse o destacarse. Y sin dudas, la resiliencia emprendedora es una condición clave para desarrollar un emprendimiento sorteando todos los obstáculos que puedan surgir.

Definiendo a la resiliencia

Se puede definir a la resiliencia como la capacidad que tienen las personas de sobreponerse y adaptarse a situaciones adversas. Adaptarse a un entorno desfavorable permite sortear los obstáculos que puedan surgir, tanto en la vida cotidiana, amorosa, personal y profesional. Esta última es la que nos interesa abordar y nos vamos a referir a ella como la resiliencia emprendedora. Gracias a ella el crecimiento está garantizado como así también el aprendizaje frente a estos cachetazos que puede darnos un emprendimiento. Aprender a sortearlos es lo que vale.

¿Cómo construyo la resiliencia en 6 pasos?

1. Determiná tus objetivos

Sin esto estás condenado al fracaso. Los objetivos son un horizonte y un camino a seguir para desarrollar la resiliencia emprendedora. Son los objetivos o propósitos la guía que se necesita para sortear los obstáculos que aparezcan. Si sé para dónde voy, es más fácil volver al camino tras un desvío.

2. Gestioná tus emociones correctamente

La inteligencia emocional es cada vez más buscada en ámbitos profesionales. Comprende saber cómo gestionar emociones para evitar frustraciones excesivas que atenten contra el crecimiento. Al momento de emprender tenés que estar apto para sostener los momentos adversos y sobreponerte. Y es en esas situaciones donde tenés que aprender a callar para evitar ofensas sobre empleados o familiares que ayudan en tu emprendimiento. Respirá profundo, barajá y da de nuevo. Todos los momentos malos tienen un final.

3. Autoeficacia: el arte de confiar en vos mismo

Si vos no te crees capaz de sacar adelante tu emprendimiento, nadie lo va a creer. Cultivá la confianza en vos mismo y alimentá tu capacidad para detectar, implementar y superar las adversidades. El miedo a lo desconocido te puede paralizar, y es una reacción normal por salir de la zona de confort.

El miedo es un obstáculo real para cultivar la resiliencia emprendedora. Para superarlo podés usar experiencias previas o dialogar con otros emprendedores que hayan pasado por una situación similar. Esto te dará algunas certezas para superar el problema que te tiene anclado.

4- Empatía, empatía y más empatía

Ponete siempre en la piel de los demás. Analizá desde qué lado juzgan, analizan y entienden. A la hora de vender un producto pensá si vos como usuario lo comprarías. Si la respuesta es sí, vas por buen camino. Aunque no te confíes porque podés descubrir puntos a mejorar.

5- Proactivo al 100%

No sólo se trata de tomar la iniciativa durante todo momento, sino de entender los límites propios y formas de ayudar a solucionar un problema. Reconocer los déficits propios también está relacionado con ser proactivo. Estorbar o dificultar la resolución de un inconveniente no es un buen indicio.

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